a pie de página

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lunes, 31 de marzo de 2014

En los cien años del nacimiento de Octavio Paz





Indalecio Ferrín


Hoy, 31 de marzo se cumplen cien años del nacimiento de Octavio Paz, el vasto intelectual y escritor mejicano. En homenaje y recuerdo tomo un párrafo de su atractivo libro El mono gramático:


"Las relaciones entre la retórica y la moral son inquietantes: es turbadora la facilidad con que el lenguaje se tuerce y no lo es menos que nuestro espíritu acepte tan dócilmente esos juegos perversos. Deberíamos someter el lenguaje a un régimen de pan y agua, si queremos que no se corrompa y nos corrompa. (Lo malo es que régimen-de-pan-y-agua es una expresión figurada como lo es la corrupción-del-lenguaje-y-sus-contagios.) Hay que destejer (otra metáfora) inclusive las frases más simples para averiguar qué es lo que encierran (más expresiones figuradas) y de qué y cómo están hechas (¿de qué está hecho el lenguaje? Y, sobre todo, ¿está hecho o es algo que perpetuamente se está haciendo?). Destejer el tejido verbal: la realidad aparecerá. (Dos metáforas) ¿La realidad será el reverso del tejido, el reverso de la metáfora—aquello que está del otro lado del lenguaje? (El lenguaje no tiene reverso ni cara ni lados.) Quizá la realidad también es una metáfora (¿de qué y/o de quién?) Quizá las cosas no son cosas sino palabras: metáforas, palabras de otras cosas. ¿Con quién y de qué hablan las cosas-palabras? (Esta página es un saco de palabras-cosas.) Tal vez, a la manera de las cosas que hablan con ellas mismas en su lenguaje de cosas, el lenguaje no habla de las cosas ni del mundo: habla de sí mismo y consigo mismo." 




Habría que destejer el tejido del lenguaje, como propone Octavio Paz; el lenguaje se abstrae de las cosas, cuando quiere darnos a entender que las posee; cuando ha decidido que nombremos los fenómenos, los objetos, las situaciones, las relaciones…Resulta que el lenguaje se evade; abandona su eclosión metafórica para reencontrarse en un entente espacio-tiempo que se nos escapa. El lenguaje ha adquirido carta de naturaleza independiente pero, ¿cómo puede vivir si no es para justificar nuestros actos y cuanto existe en nuestro entorno? El lenguaje se nos presta, él mismo se pone a nuestro servicio, sin sacrificio alguno por su parte, pero sí para nuestros rituales más íntimos. Llegamos a emocionarnos con palabras, a amar utilizándolas afectivamente, a odiar empuñando epítetos de desprecio, a sentir dolor poniéndole nombres y conjurándolo. No sé hasta qué punto muchos acontecimientos de la vida y de la naturaleza que hemos capturado los humanos serían lo mismo sin el lenguaje. Tal vez al recurrir a ese mundo donde la metáfora campa a sus anchas logramos relativizar el nuestro, unas veces sublimando los sucesos, otros reduciéndolos. El problema reside en que llega un momento en que estamos en una tierra de nadie, en una delgada línea donde no distinguimos qué hay de posesión o de carencia de realidad, y no captamos con claridad si el lenguaje oscurece y traduce los acontecimientos a lo que no son o si nos permiten recibir la luz. Particularmente soy un relativo pesimista; del lenguaje se ha hecho ritual en lugar de reconocerlo como honesta herramienta de construcción (o de demolición) Y los rituales expresan normalización por la que la vida individual y colectiva se tambalea, disolviendo su contenido creativo emocional y subversivo. Destejer el lenguaje, sí, pero sobre todo descubrir las intenciones de los hombres, vaciarlas de las falsedades, obligarnos a eliminar lo enmascarado, donde el lenguaje juega muchas veces un papel de rendición fundamental, pero no es el único, porque ¿hay vida más allá o más acá del animalario metafórico que enmaraña los caminos?




viernes, 28 de marzo de 2014

Pasó con su antología de los puños David González





Ayer por la tarde tuvo lugar la presentación del primer volumen de El lenguaje de los puños, de David González, título de una antología crítica de su obra poética. Sobre esta antología, que aparecerá en cuatro entregas, de una obra que comprende desde el año 1997 hasta 2013 dice en la introducción José Ángel Barrueco:

"He encontrado algunos libros de intenciones similares, como Bolaño salvaje o Universo Nooteboom, donde se compilan entrevistas con ambos escritores, textos ensayísticos, reseñas o cuentos inspirados en sus obras...Sin embargo, en los citados títulos, una vez madura la bibliografía del autor en cuestión, se elige además a algunos críticos y literatos para que analicen tal o cual temática. Me atrevería a decir que son, por tanto, antologías a posteriori. El lenguaje de los puños, por el contrario, reúne aquellas críticas y reseñas dispersas y publicadas en su momento, durante la recepción de la obra, y no se ha encargado a nadie que incorpore otro estudio escrito ahora. De manera que la diferencia fundamental está en el tiempo."








jueves, 27 de marzo de 2014

Mañana viernes 28, Isla Correyero presentará su libro Género humano




Y el viernes 28, a las 8 de la tarde, la escritora Isla Correyero nos presentará su último trabajo, Género humano. Esta obra se compone de dos partes, una en prosa titulada 'Diario de una enfermera', y otra donde se mezclan poesía prosa titulada 'Occidente'. Presentará Jorge M. Molinero.



martes, 25 de marzo de 2014

David González y su lenguaje de los puños el jueves 27




El jueves jueves 27, a las 18,30 tendrá lugar en la librería la presentación de la Antología crítica de la poesía de David González titulada El lenguaje de los puños, editada por Editorial Origami, la cual nos proporciona la siguiente información:

"Nuestro cometido ha sido el de reunir las distintas voces que, durante estos años, se han pronunciado en la prensa y en internet sobre la obra del poeta nacido en San Andrés de los Tacones. De tal modo que el libro no obedece al estudio escrito por un único autor, como viene siendo habitual en esta clase de ensayos críticos, sino que constituye una pluralidad de versiones y opiniones (unas a favor, otras en contra, pero ninguna caracterizada por la tibieza, pues la poesía y la figura de David González levantan odios y pasiones, jamás indiferencias)"

Las reseñas y poemas incluidos en este primer volumen, de cuatro, pertenecen a los siguientes poemarios: El demonio te coma las orejas (1997), Ley de vida (1998) y Sparrings (2000), tres libros que contienen algunos poemas de los que el autor se siente especialmente orgulloso.





domingo, 23 de marzo de 2014

Homenaje a Luis Miguel Rabanal




Como remate del Día Mundial de la Poesía tuvo lugar en la librería un homenaje al poeta leonés Luis Miguel Rabanal. Adjuntamos el vídeo donde quedan reflejadas las lecturas.






sábado, 22 de marzo de 2014

Poetas, poemas y paseantes de un viernes para la poesía




Tal como estaba previsto, ayer tuvo lugar por distintos ámbitos de la ciudad una lectura de jóvenes poetas. La librería A pie de Página pretendía con ello celebrar el Día Mundial de la Poesíaque no significa hoy toca poemas y mañana me olvido, sino vincularse con un movimiento internacional de sensibilización con esta forma expresiva. Pero Laura Fraile lo relataba muy bien en Último cero y nos tomamos la libertad de reproducir su redacción. Las fotografías que acompañamos están centradas en la lectura que tuvo lugar ante el Cafetín, en el atrio de la Catedral.

"Viernes, 12 horas del mediodía. Al igual que todos los días, Pepe acude a comprar una barra de pan a la panadería Masa Madre. Sin embargo, hoy se encuentra con una novedad. Una decena de personas están sentadas en un banco, ojeando unos folios mecanografiados con poemas. De repente una de estas personas se levanta, se dirige hacia una silla, se sienta y comienza a recitar unos versos de Gabriel Celaya. Después cede este lugar a una segunda persona, que empieza a leer un poema propio que recupera de la pantalla de su móvil. Ésta es la escena que se encontró esta mañana este cliente al ir a comprar el pan a su panadería habitual, que es la misma que se encontraron todas aquellas personas que decidieron entrar en este establecimiento de la calle Duque de Lerma, hoy reconvertido en uno de los escenarios donde se ha conmemorado el Día Internacional de la Poesía.




La jornada comenzó a las 11 horas de la mañana en el colegio Antonio Machado del barrio de la Pilarica, donde tuvo lugar la primera parada de una ruta que contó con la participación de los poetas Felipe Zapico y Chapu Valdegrama. Allí les esperaban el medio centenar de alumnos que acuden día tras día a sus aulas, desde donde han estado haciendo varias actividades relacionadas con la poesía durante las últimas semanas como un mural, un árbol formado por hojas en las que han ido escribiendo poemas de Gloria Fuertes y Antonio Machado y un libro ilustrado a partir del poema `Las moscas´, que ha sido el resultado de un taller de poesía.

Fue en la biblioteca de este centro donde esta mañana Felipe Zapico y Chapu Valdegrama empezaron a recitar una selección de poemas de Gloria Fuertes. Su público estaba constituido por una decena de niñas y niños de 3 años vestidos con babys de rayas que recibieron cada nuevo verso entre carcajadas. Zapico, ataviado con una camiseta que se preguntaba por una "liberqué, una igualiquién y una fraternicuándo", les leyó poemas que explicaban "cómo se dibuja un niño" y otros en los que se narraba la historia de una poeta casada con un poeto que tuvieron un soneto, lecturas que durante su despedida fueron agradecidas con un simpático "adiós, guapo". Chapu recitó otros poemas de Gloria Fuertes, aunque acompañándolos de algún otro de Karmelo C. Iribarren, como el que decía: "Las estaciones sirven para tres cosas muy importantes. Para que lleguen los trenes, para que se vuelvan a ir y para que lloren los enamorados", un poema que puede leerse en su libro `Versos que el viento arrastra.'




La siguiente parada de esta ruta poética tuvo lugar a partir de las 12 horas del mediodía en la panadería Masa Madre, hasta donde acudieron Chapu, Zapico, Mercedes Pastor, Manuela Serrano o Mercedes Parada Deu. Allí se recitaron poemas de autores como Roque Dalton, Federico García Lorca, Gabriel Celaya o Miguel Hernández, pero también textos propios que recordaron a las víctimas de las concertinas y las pateras, que rindieron homenaje a una América Latina sonriente o que clamaron por la paz en Ucrania. Entre los asistentes había algunas personas que habían ido expresamente a ver el recital, pero sobre todo muchos clientes que se encontraron con todos estos versos mientras hacían cola para su compra diaria. Fue así como pudieron disfrutar desde los enérgicos versos de Zapico recitando las diferentes tipologías de mamíferos que en su día describió Jesús Lizano a los tímidos versos de Mercedes Parada, quien comenzó su recital anunciando cómo la poesía es "una manera digna de convivir con la nada". 



Por la tarde, la celebración de este Día Internacional de la Poesía prosiguió con un nuevo recital en la farmacia de Gonzalo Mato de la calle Alamillos, donde este farmacéutico se estrenó con la lectura de un poema dedicado a una carpintería. A continuación tomó su turno el poeta Jorge M. Molinero, quien aprovechó para compartir el poema `Habitación de hostal con maleta llena de zapatos de un solo pie´, publicado en su libro `La noche que llovieron impermeables´. Pronto se sumaron otros poetas como Pablo Otero, Francisco Soto, Chapu Valdegrama, Luis Javier Pinar y Carmen Gc (estos dos últimos, por cierto, habían participado esta misma mañana en un combate poético en el IES Jorge Manrique de Palencia)

Un par de horas más tarde el recital continuó en las puertas de la Catedral, un lugar elegido especialmente para denunciar la construcción de un ascensor que supondrá unos costes de un millón de euros. Chapu Valdegrama y Jorge M. Molinero se estrenaron en este nuevo espacio con unos versos de Benedetti que leyeron desde la terraza del Cafetín, consiguiendo enseguida un respetuoso silencio por parte de la clientela del bar. A partir de ahí se fueron sumando las voces de Mercedes Pastor y Carmen Gc quienes, subidas a la barandilla de la Catedral, dedicaron unos poemas de denuncia a la obra recién comenzada, que fueron acompañados de un gran aplauso al que se unieron varios integrantes del 15M que se encontraban en un puesto informativo situado a sólo unos metros de distancia. 




Desde ahí se marcharon hacia la Plaza Mayor, donde se dividieron en dos grupos. El primero estaba constituido por Chapu Valdegrama, Mercedes Pastor, Pablo Otero y Jorge M. Molinero. Este último comenzó la lectura recitando el poema `El alcalde decreta´, que leyó en "honor" de Francisco Javier León de la Riva. Mientras tanto, el segundo grupo (constituido por Roberto R. Antúnez, Rodrigo Garrido Paniagua, Carmen Gc, Luis Javier Pinar, Manuel González y Antoine Lamarck) leyó algunos poemas en la librería El sueño de Pepa, desde donde más tarde caminaron hasta el inicio de la calle Santiago para recitar algunos poemas más subidos desde uno de los bancos de la Plaza Mayor. 




La última parada de este viernes se produjo en la librería A pie de página, que esta mañana había amanecido con el escaparate lleno de poemas como `Digo vivir´ de Blas de Otero, `La jaula´ de Alejandra Pizarnik, `Barrio recuperado´ de Jorge Luis Borges, `Me falta una palabra´ de Ángel González, `La gente dice´ de Gloria Fuertes o `Terciopelo azul´ de Isla Correyero. En esta librería les esperaba Enrique Señorans, que ha sido el coordinador de toda esta jornada, al que fueron acompañando todos los poetas que habían estado participando durante todo este viernes en los sucesivos recitales para compartir una lectura de poemas dedicada a Luis Miguel Rabanal."






martes, 18 de marzo de 2014

La poesía, a la calle el viernes 21, Día Mundial de la Poesía


(Rockwell Kent)


Laura Fraile en Último cero.

"Queremos llevar la poesía a la calle, subvertir la ciudad y hacer que los poemas lleguen a los ámbitos más cotidianos, aunque aportando una nota crítica. La cultura tiene mucho que decir en el momento actual, y especialmente la poesía". Con estas palabras alude el librero Enrique Señorans a la iniciativa que ha estado coordinando junto a varios poetas durante las últimas semanas, que permitirá que las calles de Valladolid se llenen de poesía a lo largo de todo este viernes. 

Esta propuesta, que contará con la participación de una veintena de autores, comenzará a las 11 horas de la mañana en el CEIP Antonio Machado (c/ de Pilarica 59), lugar hasta el que acudirán Felipe Zapico y Chapu Valdegrama para recitar poemas del mismo autor que ha dado nombre a este colegio así como de la escritora Gloria Fuertes. Más tarde, a partir de las 12.30 horas, la panadería Masa Madre (c/Duque de Lerma 2) acogerá un recital de "Poemas con miga" en el que participarán autores como Mercedes Pastor, Mercedes Parada Deu, Manuel González, Pablo Otero o Chapu Valdegrama, quienes recitarán poemas propios y de otros poetas como Roberto R. Antúnez, Rodrigo Garrido Paniagua, Ana Pérez Cañamares o Luis Miguel Rabanal. 

Una hora más tarde, a partir de las 13.30 horas, la frutería Hermanos Diéguez (c/ Gallo) ofrecerá una selección de "Versos jugosos" que serán recitados por poetas como Felipe Zapico, Mar Gómez, Roberto R. Antúnez, Beatriz López y, de nuevo, Chapu Valdegrama. Por la tarde, a partir de las 17 horas, la ruta continuará hasta la farmacia de Gonzalo Mato (c/ Alamillos 2), donde se podrán escuchar algunas "Recetas poéticas" de autores como Ángel González, Isla Correyero o Karmelo C. Iribarren, que serán leídas por varios poetas de Valladolid.




En esta jornada de conmemoración del Día Mundial de la Poesía tampoco faltarán algunos momentos destinados a la denuncia. Uno de ellos citará a los presentes a recitar a partir de las 18 horas de la tarde frente a la Catedral para mostrar su rechazo a la construcción de un ascensor cuyos costes están valorados en un millón de euros, lo que ha motivado que esta nueva parada poética sea nombrada con el nombre de "Nos bajamos del ascensor". Este recital, en el que ya se ha confirmado la presencia de Jorge M. Molinero, Carmen Gc, Luis Javier Pinar, Chapu Valdegrama, Mar Gómez, Pablo Otero o Manuel González, continuará a partir de las 19.30 horas en la librería El sueño de Pepa de la Plaza Mayor. Una vez que éste haya terminado, se pondrá en escena una acción poética llamada "Nuestro alcalde no lee y no le gusta la cultura", que proseguirá con la lectura de un manifiesto.

Asimismo, durante este viernes se procederá a entregar poemas a los viandantes y a los pasajeros de las líneas de autobús, de tal forma que los versos lleguen hasta el mayor número posible de personas. La jornada concluirá con un recital en la librería A pie de página de obra de Luis Miguel Rabanal.







viernes, 14 de marzo de 2014

Qué se puede hacer con el amor. David Refoyo y su amor.txt2




Ayer por la tarde tuvo lugar la presentación de amor.txt2, último libro de poemas, que en realidad es un poema único, de David Refoyo. La acogida por vuestra parte fue tan generosa como es costumbre. Hizo la presentación Cristina Gutiérrez Valencia, especialista en Teoría de la Literatura de la Universidad de Valladolid. Esto es lo que nos leyó Cristina:



QUÉ SE PUEDE HACER CON EL AMOR... 


Dice Catulo en uno de sus poemas más célebres (en traducción de Juan Manuel Rodríguez Tobal): 

"Odio y amo. ¿Por qué hago yo esto?, preguntes acaso.
Yo no lo sé. Mas lo siento y ello me causa dolor."

Siempre se dice que del amor al odio, o del odio al amor, hay un solo paso. En el caso de David Refoyo, ese paso en cada segmento de su trayectoria es estelar, es decir, es un paso pequeño para el hombre, pero un gran paso para la humanidad. O dicho de otra manera, viendo estos nuevos versos: "Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?". En 2010 publicó en la ya de culto editorial DVD la novela 25 centímetros, una obra que podría llevar el subtítulo Por qué lo llaman sexo cuando quieren decir amor. El año siguiente apareció su primer poemario, Odio, tras el que nace en 2014 también en la editorial La bella Varsovia, este amor.txt que presentamos aquí hoy. El insondable trayecto del odio al amor de un poeta joven español. Y digo insondable porque en el ínterin solo publicó junto a Eva Villavieja la plaquette que COLMO colectivo tuvo la suerte de editar: AdultEros. Unos versos donde decía cosas como 'No es Amor precisamente lo que buscamos'. Los caminos de la redención son inescrutables, sin duda. 




Aquel primer poemario de Odio, hablaba en realidad de uno de los grandes discursos de nuestro tiempo, la publicidad, y de su lenguaje y su voracidad. ¿Qué relación hay entre aquellos primeros poemas publicitarios, cargados de marcas furiosas y de furias consumistas, y este gran poema de amor contemporáneo? ¿Qué permite, esta vez, el paso del Odio al amor? Eloy Fernández Porta, cuya idea del homo sampler aparecerá citada en este amor.txt escribe en €ros. La superproducción de los afectos:

“Expresar la sinceridad en el discurso publicitario: ese problema performativo es análogo al de la expresión de la sentimentalidad en la lírica. En ambos casos el lector, instalado en el terreno de la técnica (literaria, publicitaria), sabe bien que la expresividad sentimental es convencional, y ha de leer más retóricas que gemidos y más métrica que ardor”. Es decir, que tanto en la publicidad como en el amor somos conscientes de estar instalados en el tópico, limitados por un lenguaje formulario, convencional, agotado. Es el arma de doble filo de la tradición, y también de la supuesta naturalidad del lenguaje cotidiano. Nos dice Fernández Porta, en otro ensayo, Emociónese así, que "El amor es un lenguaje" y que "esta idea ha recorrido la tratadística sobre las relaciones personales desde la lírica latina hasta la lingüística. Su expresión teórica más acreditada se halla en la obra de Niklas Luhmann, quien describe el amor como un medio de comunicación simbólicamente generalizado". El amor puede ser un lenguaje en sí mismo, pero cuando lo convertimos en mensaje o referente comienzan los problemas, las muestras de fatiga, de agotamiento. La civilización creó ese estupendo invento del amor-pasión como concepto y como objeto de la lírica, pero también ha constreñido sus límites a base de metaforismos esclerotizados, frases hechas, fórmulas de expresión presuntamente informales pero casi matemáticas, haciendo, en definitiva, del amor un logos, regresando una y otra vez, con Pedro Salinas, a la razón de amor. 




¿Cuál es la solución que propone David Refoyo, su maniobra de escapismo? Acudir, para la procreación de nuevas realidades y mundos poéticos, al amor como reproducción, es decir, samplear los discursos circundantes, apelar a otros lenguajes, que en sí mismos pueden ser rígidos, fríos, técnicos o manidos, pero que descontextualizados, erotizados, tratados con el cariño necesario, puestos en común, se humanizan, cobran nuevos significados. No hablo de una huida sin mirar atrás, de renegar de la tradición, de evitarla, sino de comprender que todo es aprovechable, que todo es capaz de hablar de nosotros, que la intimidad puede configurarse desde los desechos, que una nueva sentimentalidad necesita un nuevo lenguaje que tenga en cuenta todo el mundo en el que esta nace. 

Es igual de sugerente el endecasílabo clásico "del lánguido sudor que nos despierta" en uno de los versos iniciales, como lo puede ser un lenguaje binario erotizado, donde la simpleza del código puede poner a tono nuestra carne de pixel. Lo bíblico puede ayudar a la sacralización ("Mateo, 7-5" mediante), a la construcción del nuevo rito amoroso: "escribí salmos y oraciones de forma inevitable", dice el yo poético. Todo es susceptible de integrar el nuevo decir, de ser copiado y pegado en algún espacio exacto de amor.txt: le métrica, la Biblia, o el P2P. Como dice uno de tus versos yo también "adoro las sorpresas y los tecnicismos", David. Pero, pese a algunas incursiones en terrenos muy transitados, lo que más se aprecia es que "avanzamos entre el tráfico / y regresamos a la gramática que nos resultaba familiar", como dice el poema. Y, aquí, lo familiar es el pan o el panóptico de cada día: la nueva tecnología, las redes sociales, la hiperconectividad: el 2.0, twitter, whatsapp, facebook, google translate. El lenguaje tecnológico se convierte en idóneo motor de búsqueda, en resultados arrojados en centésimas de segundo. Una página iluminada llena de hallazgos. Pero lo tecnológico no es aquí un anexo, un mero apéndice que trata de actualizar un discurso ajado, sino que el poema lleva la tecnología en su médula, está insertada en sus procesos de composición, en su propia concepción, no en vano estamos ante un poema llamado amor.txt. Como dice uno de los versos "Alcanzamos la realidad a través de la pantalla, la única realidad". Igualmente se puede decir que la visión del espacio en red, del mundo conectado, no es idealizada ni ingenua. David Refoyo parece muy consciente de que siempre se usa la metáfora de las redes y la red de redes, pero también de que en facebook lo primero que todos vemos es el muro, y cada uno tenemos nuestro muro. Ya nos avisa el poema, "La era de la comunicación no garantiza el contacto". 




Quizá por eso recurra también a otras metáforas, a otros lenguajes que sí son transparentes: el baloncesto, el fútbol, de manera siempre presente la música. El rock & roll resuena como música de fondo de todo el viaje, y forma parte del tejido sentimental, de la manera de experimentar y recordar el amor a lo largo de los versos, desde Loquillo a los Enemigos o Milli Vanilli. La música, aquí, frente a aquella plaquette de la que estamos tan orgullosos, AdultEros, suena en discos en alta fidelidad, y se materializa, se hace cuerpo y caricia: "y quise ser un disco de vinilo. // Quise que mi vida se repartiese en pequeños / trozos, / canciones y melodías resolutivas", y algo más adelante: "Puede que tú seas el disco y yo tan solo la aguja, / mañana te reproduciré en alta fidelidad / y seguiremos girando, / hechos de magnetismo y sangre, de acordes y / rock & roll". Se ha caracterizado este libro, con buen criterio, como un poemario que es un solo poema-río. De ser un río sería, claro, el Duero, el río que en el poema recorren a la par Dylan a nado y Manuel Vilas en su 124 camino de Oporto. No se me ocurre una imagen mejor para una Zamora universal. Sin embargo, podríamos entender también todo este espacio de la página que nos contiene más bien como un mar, o como un océano. Dice un verso: "Nos unieron el facebook y el Océano Atlántico". No es casualidad que la gran metáfora para la red sea la de "navegar". Y aquí el historial de navegación se convierte en memoria emocional: "Todas las botellas del océano te pertenecen por entero". 




Viajamos, por tanto, en la amplitud de una página cargada de atributos, con miles de imágenes enlazadas, ocupando diferentes lugares desde la palabra, leyendo desde el espacio de la imagen de un imán turístico pegado a la nevera. En lo cotidiano y en el fértil espacio de la representación. Y así se van sumando en el cuentakilómetros versos "Legendarios. Perpetuos. Nuevos." 

Ahora llega el momento en que yo le digo a David, utilizando uno de esos versos de amor.txt y mirándoos de reojo: "Creo que han dejado de seguirnos, amor". Así que pincho en la X, cierro el documento, y te cedo con mucho gusto la palabra. Bienvenido.



Crtistina Gutiérrez Valencia





miércoles, 12 de marzo de 2014

amor.txt, de David Refoyo, mañana jueves 13




Laura Fraile en último cero sobre el libro de David Refoyo:

"Restos acumulados que provienen de la especulación inmobiliaria, una era de la comunicación que sin embargo no garantiza el contacto, tiendas de souvenirs, carreteras abandonadas por la administración, historias graffiteadas sobre los muros, matrimonios a punto de romperse que se contentan con algo de sexo ocasional (en un cumpleaños o en la Nochevieja) o mensajes escritos en los 140 caracteres del Twitter. Éstos son algunos de los elementos absorbidos por la mirada de David Refoyo (Zamora, 1983) en su último poemario, un libro que este autor presentará este jueves en Valladolid en un acto que comenzará a las 20 horas de la tarde.

'Es la primera vez que escribo un poemario tan personal', reconoce Refoyo, al tiempo que aclara que su último libro es el resultado de la unificación de varios poemas escritos previamente en su blog. Escritos entre mayo de 2012 y septiembre del año pasado, en ellos se reflejan una serie de viajes efectuados por al autor junto a su actual pareja por diferentes comunidades como Andalucía, Asturias o Castilla y León. Asimismo, `amor.txt´ es un compendio de homenajes a elementos que han formado parte de la vida de este poeta. Así lo explica su autor: 'Hay muchas referencias al pasado, a la cultura de los años 80 y 90, como por ejemplo a Ronald Koeman, Hristo Stoichkov, Milli Vanilli o Los Enemigos. También hay referencias al presente, como las disputas entre Guardiola o Mourinho, así como al uso de redes como el Facebook o programas como Instagram. El futuro aparece como lo que está por llegar, como lo que se espera que uno debe hacer cuando llegue a los 30 años.'

`amor.txt´ es un poemario que reflexiona sobre las ideologías ('Pasó el tiempo de las camisetas con mensaje', opina David en uno de sus versos), así como sobre la fuerza con la que han entrado las nuevas tecnologías en nuestras vidas ('Hemos perdido al tendero del barrio, pero hemos ganado el WhatsApp', escribe en otra de las páginas del libro). También muestra algunos de los gustos personales de su autor. He aquí un ejemplo: 'Adoro las sorpresas y los tecnicismos, el indescifrable libro de instrucciones de la mesa de Ikea, otro chiste de Arguiñano antes de comer'. Refoyo reconoce que esta obra ha recibido la influencia de autores de la generación Nocilla como Manuel Vilas, Javier Moreno o Agustín Fernández Mallo (novelista, por cierto, que ha escrito unas líneas para la contraportada de este poemario). No faltarían en esta lista buena parte de los autores de la generación beat (como Allen Ginsberg), pero tampoco otros autores como Walt Whitman o Claudio Rodríguez."







martes, 11 de marzo de 2014

Adiós a Pepe, el de Relieve




Enrique Señorans


A primera hora de ayer me llamaron de un periódico para preguntarme sobre la veracidad de una noticia: Pepe Relieve ha muerto en Valladolid. En un segundo me vienen a la memoria las primeras visitas a la librería, en Cánovas del Castillo, y aquel olor intenso de libros y tabaco. La primera vez que entré como un adolescente inculto, ávido de libros, y Pepe preguntándote al rato “buscas algo chaval”, y yo, “nada, miraba”. Y así, como quien no quiere la cosa y el tiempo, terminar una semana más tarde pidiéndole consejo y libros sobre poesía. En esta tierra es común herir con hierro en vida y subir a los altares con la muerte. De Pepe no oiréis hablar mal, ni siquiera entre colegas, a quienes transmitió conocimiento y amor al libro de lance, al tomo viejo A Pepe le han leído tres generaciones de lectores en 61 años, ha rescatado la importancia del libro abandonado por las editoriales, de esa máquina que publica sin criterios y lleva a los libros- incluso algunos buenos- a los cementerios de papel reciclado. En su librería se fraguaron encuentros, libros, revoluciones; se pintaron cuadros, se esculpieron esculturas. Y sobre todo, Pepe dejó al marcharse un reguero de libros y lectores, un camino de citas con humor en pliegos de cordel, y allá, desde donde nos mire, estará colocando en una estantería los libros del pasado y del futuro.




(Fotografía de Alexander Rol Jorge)



lunes, 10 de marzo de 2014

Dino Buzzati y El desierto de los tártaros


(Schuiten & Peeters)



Indalecio Ferrín



La vida se la pasa uno buscando lo que no se encuentra. Unas veces sobre un objetivo abstracto. Otras sobre uno concreto que no se plasma jamás (algunos pensarán que sí o que al menos a medias; no estoy seguro) Pero el tiempo pasa. ¿Transcurre como si no lo pareciera? La gente mayor dirá que lo advierte a su edad más que a ninguna otra. No es una cuestión meramente formal, de que los ciclos de las horas y de los días se suceden. Es el significado de que se dotan los hombres para materializar su existencia. Los individuos se generan a sí mismo expectativas. También estas varían según la circunstancia histórica que toque vivir. Las expectativas que unos puedan crearse en intensidad y duración suelen diferenciarse respecto a las de otros. Pero quien más o quien menos trata de avanzar hacia y a través de un objetivo (¿ilusionador pero acaso iluso?), aunque al final el avance sea una mera resistencia, un dejarse llevar, un incorporarse a la rutina y en bastantes casos a la claudicación. 




En la fascinante novela El desierto de los tártaros, del autor italiano Dino Buzzati, los afanes del oficial Giovanni Drogo por prosperar en su carrera militar le llevan a una lejana fortaleza. Allá en los limites con territorio enemigo al que no se conoce. Un espacio que nunca se ha manifestado con hostilidades pero que, en el concepto del gobierno y de la milicia, puede suponer riesgo, como todas las fronteras. Detrás de aquellas montañas se inicia el desierto que hay que vigilar (misión histórica hasta ahora imposible, los GPS han replanteado el asunto) Ese destino que le ilusiona tanto al principio se revela como nada estimulante. En aquel limes del reino no sucede nada; la fortaleza es un ente más burocrático que guerrero donde no hay nada nuevo. El teniente Drogo, en plena juventud, no se encuentra a gusto en aquel ordenamiento monótono y sin alicientes. Sí, solo parece haber uno, difuso y eterno: que en algún momento llegue el enemigo y la guarnición pueda realizar su meta de luchar contra los bárbaros. En la fortaleza se vive de las órdenes repetidas, se convive en el compañerismo como única aportación harto rutinaria, aunque hay muchos que desean irse y se van. Pero otros se ven atrapados por la misteriosa atracción del objetivo de defensa del lugar. ¿Atracción o inercia? Tal vez esa sea la metáfora fundamental de la novela. Uno va viviendo, obteniendo más o menos pequeñas cosas de la vida, y sigue viviendo con objetivos iniciales que no se plasman pero que siguen atrapando o se alimentan por si definitivamente se consiguen. La idea, cada vez más difusa, sirve de resistencia, de aguante, de resignación. 




Pero en la fortaleza, no obstante no tener lugar lo fundamental que justificaría la existencia de la guarnición y su vigilia constante, pasan cosas. Al teniente Giovanni Drogo le engancha el lugar y la misión a la par que se despega del resto del mundo. ¿Es este despegue, o el no prospectar otras posibilidades de vida, lo que lleva a aquella permanencia obsesiva del oficial que solo parece disponer de ilusiones estando allí? Esperando allí, mientras envejece antes de tiempo. El tiempo imparable y decisorio:

“…Entre tanto el tiempo corría su latido silencioso mide cada vez más precipitado la vida, no podemos parar ni un instante, ni siquiera para una ojeada hacia atrás. '¡Párate! ¡Párate!', quisiéramos gritar, pero comprendemos que es inútil. Todo huye, los hombres, las estaciones, las nubes; y de nada sirve agarrarse a las piedras, resistir en lo alto de un escollo; os dedos cansados se abren, los brazos se aflojan inertes, nos arrastra de nuevo el río, que parece lento pero que jamás se para”, reflexiona el narrador Dino Buzzati en un momento dado. 

La aparente linealidad del relato va dejando medidamente cabos de reflexión sueltos y profundamente concluyentes. Tantos como para que a mí mismo -supongo que les pase a otros lectores por el estilo- se me ocurra hacer este tipo de disquisiciones. La novela, aparecida en 1940 en plena guerra y mandato de Mussolini, es una reflexión literaria de alta calidad sobre la manera de conducirse el individuo en su fuero interno, más allá de las apariencias y muestras que ven los demás. El origen abandonado y prácticamene olvidado, la desestimación de otras perspectivas vitales, la asunción de la costumbre fatídica y la dejación de la esencia indagadora del individuo, la resignación, el vencimiento. Pero un mensaje: siempre permaneciendo expectantes de alguna manera, incluso a veces estúpida e incautamente, ante lo que no parece llegar jamás, salvo el tránsito en sí mismo y las huellas del rostro de la vejez. 

¿Existencialismo filosófico en El desierto de los tártaros? En parte. Pero una frase del narrador pone un matiz de esperanza (para mí el existencialismo es esperanza): "...Y aunque éstas fueran sus palabras, la voz del corazón era muy distinta: absurdo, refractario a los años, se conservaba en él, desde la época de la juventud, aquel hondo presentimiento de cosas fatales, una oscura certidumbre de que lo bueno de la vida aún tenía que empezar". ¿Consolación o sentimiento tal cual? Que cada lector de la novela se responda. Porque leer no es tanto intentar saber lo que dice el autor como libar el néctar que nos explique a nosotros mismos.






sábado, 8 de marzo de 2014

Viejos y nuevos poemas de David Bobis




Ayer por la tarde David Bobis nos leyó poemas anteriores -de sus libros La sed de la arena y Puñales en la garganta-  y algunos de los que ya tiene en crisol para ser publicados en la primavera avanzada. David , madrileño de veintiocho años, es educador social en un centro de acogida de menores de la Comunidad de Madrid. Uno de los poemas que nos leyó:



Los yonkis de gernika están a euro
en los escaparates de todas las tiendas
los grandes almacenes vayan y
vean como venden sus cuerpos

anoréxicos seropositivos desde
luego qué bien les sienta cualquier
modelo qué tipín que lucen

con cualquier trapito unos jeans
camisa ochentera gafas hipsters
de última batalla cualquier cosa

(repetimos)

yonki a un euro por la compra
llévese gratis un vestido
picasso marca

agatha ruíz de la prada







jueves, 6 de marzo de 2014

Lectura de poesía de David Bobis




Mañana viernes 7, a las ocho de la tarde, tendrá lugar en A pie de Página una lectura de poemas del madrileño David Bobis. Tiene el poemario La sed de la arena, editado por Amargord en 2012, y anteriormente publicó Puñales en la garganta, en Ediciones Lapizcero. Os esperamos.

Por cierto, el dibujo tan expresivo del cartel es de la poeta y artista plástica Mercedes Parada Deu.



Incluimos la reseña aparecida en la revista digital ArtesHoy sobre el último poemario de David Bobis:

"Con La sed de la arena, su segundo trabajo, el madrileño David Bobis apuesta por la polisemia y por la sugerencia, por el sentido de conjunto. De esta manera, acercamos estas piezas al contexto de resistencias en el mundo árabe por referencias dispersas o por elementos del paratexto, como el original prólogo de David Benedicte o las citas pertenecientes a ese estupendo conjunto de poemas sobre el Sáhara Occidental que es Sukút, de Isabel Bono (abriendo cada una de las tres secciones del libro; secciones numeradas de forma decreciente, del tres al uno), o la propia de Mahmud Darwish.
El libro destaca por su poderoso entramado simbólico y su integrado marco metafórico. Vertebran el poemario algunos elementos centrales, como la arena y el desierto, la lluvia, el ahogo o la sed. Por tanto, se lleva a cabo un continuo juego con el agua, el mar y la sequía como símbolos. En concreto, el agua en general, especialmente en forma de lluvia, fiel a la tradición, constituye un símbolo de vida, de revitalización, de regeneración. Resulta motivo de júbilo y de ilusión.
Destacan, así mismo, los numerosos elementos naturales que construyen, en manos de Bobis, una atmósfera de tensión, de enfrentamiento y de oposición de términos. Precisamente, esos símbolos permiten que la obra obtenga un alto vuelo lírico («una lágrima / se evapora, // mojando / el sol») y, de igual modo, cierta contemplación meditativa al abordarlos.
Hay que tener en cuenta que el volumen está integrado por poemas bastante pequeños, como varios haikus, que además están compuestos por versos muy breves. De esta manera, muchos poemas están constituidos por una sola imagen sin desarrollar, o bien por la concisa exposición de unos pocos elementos en oposición o pugna.
Por su parte, el poeta presenta un mundo donde el silencio es equivalente a la muerte y donde reina la desolación («tras el desierto, / el propio espejismo»). Sin embargo, busca simbólicamente los espacios donde la vida o la belleza persisten en esos escenarios desolados. No en vano, ensalza la esperanza, y así proclama lo inacabado, lo interminable («ceniza / que vuelve a arder»), que constituyen aspectos de no resignación, en esencia («mi boca besa lo que muere, y lo acepta: // continúo cavando»). En cualquier caso, el escritor atiende a los procesos, no a los acontecimientos concretos, y por eso gana también en riqueza interpretativa.
Impulsa la obra un hondo deseo humanista, a pesar de la poca presencia del ser humano en los poemas, el cual aparece representado mediante metonimias con partes de su cuerpo.
Al respecto, llama la atención la presencia reiterativa de la muerte al manifestar la muerte en vida de muchas personas. Pero tampoco escapa a esa comprensión de la vida como una dinámica imparcelable, imposible de ser fijada: «escribo la palabra // muerte // …y su respiración». Así, además, da la vuelta al sentido lineal de comprensión de la realidad. Bobis afirma, por tanto, las múltiples maneras de abordarla y la necesidad de desestabilizar las certezas a través de poderosas paradojas.
Al mismo tiempo, La sed de la arena también resulta un canto a lo sutil, que se corresponde formalmente con esa filosofía: «En la punta de los dedos / o en la lengua: / no es tan complicado, ¿sabes? // Sólo ahí, justo en ese instante: / sólo estar ahí».
Además, existe una reivindicación «terrafirmista», que diría Nicanor Parra, por la cual rehuye del idealismo: «quiero la tierra :bajo mis pies / :caminarnos: / su sangre :cubriéndolos».
De este modo, La sed de la arena resulta un poemario muy coherente y sólido, que trae la inquieta voz de David Bobis; un poeta con una gran proyección."


miércoles, 5 de marzo de 2014

Los perros lúcidos de Cervantes





Daniel G. Rojo

"¿Quién podrá remediar esta maldad? ¿Quién será poderoso a dar a entender que la defensa ofende, que las centinelas duermen, que la confianza roba y el que os guarda os mata?”. El mundo, España en particular, no ha cambiado demasiado desde que Berganza, un perro guardián del Hospital de la Resurrección de Valladolid, se hiciera estas reflexiones cuatro siglos atrás, una noche en la que la providencia tuvo a bien conferirle la facultad del habla. Su larga charla con Cipión, conocida como ‘El coloquio de los perros’, es desde entonces una de las más famosas ‘Novelas ejemplares’ de Cervantes, que Nórdica Libros acaba de devolver a los escaparates de las librerías en una pequeña pero magnífica edición ilustrada por Antonio Santos. 

Las desventuras que Berganza vive al servicio de diferentes amos, un jifero, unos pastores, un rico mercader, un corchete, un soldado, unos gitanos y un morisco, dan pie a Cervantes para trazar una radiografía de su época, pero también para poner en juego una serie de sentimientos, virtudes y vicios universales: la necesidad de sobrevivir, la ambición, la corrupción, la avaricia, la calumnia y la murmuración -de las que no están a salvo ni los dos protagonistas-, la culpa, el arrepentimiento, el fanatismo, la hipocresía…




Berganza, en su calidad de can, no es más que el trasunto de un pícaro que, a través de sus diferentes señores y de sus propias necesidades, desnuda los claroscuros del alma humana con un afán ejemplarizante, como el propio autor dejó claro en el prólogo de estas ‘Novelas ejemplares’, publicadas en 1613, en la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta, siguiendo la estela del éxito de la primera parte de las aventuras de Don Quijote. 

Toda la carga satírica e irónica del escritor se magnifica en esta edición gracias al trabajo de Antonio Santos, cuyas ilustraciones iluminan más si cabe las palabras de Cervantes con una potente paleta dominada por los colores terrosos, rojos y anaranjados y unos trazos muy sueltos y expresivos, en los que se puede adivinar la psicología de todos y cada uno de los personajes.




La influencia del grabado mexicano de la primera mitad del siglo XX, con tanto sentimiento como compromiso social, o del trabajo del grupo El Paso -Antonio Saura y Juana Francés especialmente- flota en el estilo que Santos ha elegido para plasmar las diferentes escenas de las correrías de Berganza, quien advierte al lector desde la humilde altura que le confiere contemplar el mundo a cuatro patas que “al desdichado las desdichas le buscan y le hallan, aunque se esconda en los últimos rincones de la tierra”, a la vez que le recuerda/reprocha que “el hacer y el decir mal lo heredamos de nuestros primeros padres y lo mamamos en leche”. 

Con el don del habla, Cervantes también otorga a los dos perros una lucidez realista y amarga, una visión misantrópica del ser humano en la que, afortunadamente, también hay un espacio, aunque reducido, para la compasión, el perdón y el olvido, con los que hacer soportable tanta mezquindad y tanto desconsuelo. “Pero esto ya pasó, y todas las cosas se pasan; las memorias se acaban, las vidas no vuelven, las lenguas se cansan, los sucesos nuevos hacen olvidar los pasados."






domingo, 2 de marzo de 2014

Ángel Fernández Fernández nos leyó de lo que sabe del viento






Ángel Fernández Fernández nos leyó poemas de Todo lo que sé del viento, su último libro. Ángel, que nació en Sabero, León, hace cincuenta y un años, fue finalista del Premio de Poesía San Juan de la Cruz 2010. Antes del libro que nos ha presentado el viernes había publicado, también en Origami en 2012, Las lágrimas del pato Donald,