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lunes, 26 de enero de 2015

Y Ana Pérez Cañamares estuvo aquí




El viernes tuvo lugar la presentación del último libro de Ana Pérez Cañamares Economía de guerra. Fue presentada por Jorge M. Molinero, que nos facilita el texto que preparó para el evento:

"No son molinos, Sancho, son gigantes. Nos han estado engañando todo este tiempo, sí, eran gigantes, son gigantes. Y los poetas tenemos obligación de decirlo, denunciarlo y gritarlo. Esto es lo que ha hecho Ana en Economía de guerra, un poema-río social que en su primer poema la poeta da las claves para intuirlo: 

POÉTICA Y POLÍTICA: Escribo sobre mí porque yo soy cualquiera. Una contradicción aparente, escribe sobre ella misma, pero es su poemario menos intimista, más alejado de la emoción, del temblor, de la piel erizada...porque es cualquiera, y eso le da derecho a contarnos desde ella misma; el prisma, las gafas de color empiezan por nosotros y a Cañamares le sobra para pintar una generación, una sociedad abúlica con sus miedos y esperanzas. 



Los poemas siguen y repito pues es, para mí, la mayor confluencia en la poética de Ana y una de sus mayores virtudes, por lo que guarda de honestidad y desnudez, la contradicción interior de la persona: el cansancio vs. el grito; complejo de culpa vs. rabia y denuncia. El miedo frente a la esperanza, repito, el miedo que se pierde al reconocerlo no sin vergüenza a veces es otro de los temas recurrentes en Ana que se potencia en este Economía de Guerra

Sí, porque es una guerra. “Cuando hay muertos, es una guerra”. 

Tiene diferentes partes, todas ellas encabezadas con párrafos de Piloto de guerra, de Antoine de Saint Exúpery, en las cuales vemos reflejos de la poeta no como tal, sino como mujer, persona o más bien, me atrevo a decir, habitante. 

Partes más introspectivas pero vistas con más distancia de lo habitual; su oasis particular, mejor trinchera de gatas, patios, flores y mirlos. 

Vistas atrás cuando las ganas eran muchas y los medios menores, su rebeldía inservible para el mundo, el barro, el optimismo que cada vez se torna más en realidad. 

Un libro redondo, difícil por la temática y por lo que venía detrás. No me gusta comparar los trabajos si son mejores o peores que los anteriores, me importa que sean distintos, que abran nuevas vías poéticas sin perder la voz. Y Ana lo ha vuelto a conseguir. Dije de este libro: ya he leído el poemario, se me antoja necesario. En los anteriores muchos poemas me rompían, "he tirado libros al suelo ante tanta belleza" o algo así leí hace poco, y en éste apenas me ha pasado, pero entre líneas me venía un desasosiego que no sé explicar y en la relectura observo los huesos dañados que pasan desapercibidos al principio. Creo que eso es muy bueno, las canciones con estribillo pegadizo, pasan peor el tiempo que otras a las que cuesta hincar el diente de primeras. Este poemario requiere reposo, fumarse un cigarro releyendo un poema diez veces antes de seguir: nadie grita tan bajo como tú.







2 comentarios:

  1. Y así, besando el suelo que ha pisado,
    nos quedó el corazón ensimismado.

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    1. Muchas gracias por tu parada en el blog, Olga Xirinacs. Cordialmente.

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