a pie de página

a pie de página

viernes, 30 de octubre de 2015

Escandar Algeet el sábado en El desierto rojo




También el sábado 31, a las 20,30, tendremos en el bar El desierto rojo a Escandar Algeet presentando su libro ojalá joder. Está editado por Ediciones Ya lo dijo Casimiro Parker.

Dice Escandar en su blog:

"ojalá joder es mi rabia de primavera, mi lamento de paisajes caducos, mi incomodidad ante la miseria. Son textos de antes que no pasaron de moda, de después que tampoco, y de ahora que todo parece un cuento de hadas y manuelas. joder. ojalá. 

Quizá sea el momento de corregir la proclama: No vamos a cambiar el mundo. Lo estamos haciendo ya. 

Mi ilusión es una montaña al compartir el mínimo grano de arena. 
Debo más gracias de las que puedo dar.
O como he puesto en la biografía del ojalá joder: 

Escribo porque no sé hacer casas como mi padre, 
ni cuidar hasta curar como mi madre, 
ni plantar árboles como mi hermana Nur, 
ni quitar el frío a los niños como Sol. 
Escribo porque no puedo emitir luz. 
Pero sí reflejarla. 

Muchas gracias, y ningún perdón."




Luis Alonso & Billie Holiday en El Cafetín




El sábado 31, a las 13,00, en El largo adiós o El cafetín, como se lo prefiera llamar, el riosecano Luis Alonso nos leerá de su poemario Mientras canta Billie Holiday, editado por la Fundación Jorge Guillén/ Diputación de Valladolid/ Urueña Villa del Libro. El nombre del libro procede de una cita de John Berger, que Luis Alonso pone como entradilla:

"Si uno quiere imaginar
la soledad de esos momentos,
antes de que naciera el primer ángel,
solo tiene que escuchar a Billie Holiday."



Luis Alonso, a la derecha, con Diego Fernández Magdaleno



martes, 27 de octubre de 2015

La fuga de Zhivka Baltadzhieva




El viernes 30, a las 20,00 horas, recibiremos en la librería a la poeta búlgara Zhivka Baltadzhieva, que nos presentará su libro Fuga a lo real, editado por Amargord, en edición bilingüe. A las 22,30 seguirá la ronda en el bar El desierto rojo. 

Zhivka lleva viviendo más de tres décadas en España. De su poesía dice Ángel Guinda en el prefacio del libro que "es hija del dolor. Pero no del dolor estéril, por destructivo; sino del dolor fértil, por edificante: ese dolor que convierte la existencia en una resistencia activa contra la adversidad, nunca en una claudicación."

También leemos en el blog Transeúnte en pos del Norte: "No es la poesía de Zhivka Baltadzhieva una poesía intelectual (pese a que lo intelectual está en su trasfondo); alguien ha encontrado en esa poesía, atípica en la tradición literaria búlgara, una forma de expresión muy personal que fusiona lo hondo del Yo con el infinito, una voz lírica turbada y perturbadora donde los múltiples cambios operados en el significado de la palabra representan la metamorfosis desde su propio interior, un mundo que cambia de signo. Tampoco es, aunque pueda aparentarlo, una poesía de lo cotidiano, de la experiencia, aunque la experiencia recorra sus páginas. Se trata de una poesía difícilmente clasificable, entrañablemente personal, si se puede entender ese adverbio en el sentido de la introspección, pero también de la capacidad de transmitir, a menudo con un lenguaje carente de toda pretensión, unos sentimientos profundos que llegan al lector como las notas de una sonata de Bach –ella misma confiesa que Bach está en los orígenes de su sensibilidad poética–, trágica aunque melodiosa."





"¿Cuántas voces son  necesarias
para no entender el mundo?
¿Cuántas voces inflamadas?
¿Cuántas cuerdas vocales rotas?
¿Cuántas palabras prefabricadas?

Para no entender.
Quedarse perplejo o indolente.
Salir del cuarto de estar.

Salir."





miércoles, 14 de octubre de 2015

Ejercicio de contrapunto de Silvi Orión y Manuel González




El viernes pasado estuvieron Silvi Orión y Manuel González para presentar sus respectivos poemarios, Veinteañeros e Interiores. Nos pasan el siguiente ejercicio a dúo sobre sí mismos.  





Silvi Orión, nacida en Reus, malasañera por vocación. Dicen que aprendió a leer y escribir en América. Licenciada en Comunicación audiovisual, con un Máster en de Guión, Dirección y Producción de Cine. Pinta y escribe. 

No conocía la obra de Silvi, pero Veinteañeros me ha sorprendido mucho. Es un poemario vibrante y emocional, y aun así muy complejo. Me recuerda, por el propósito y no por el estilo a ciertos poetas de la generación Beat, por su ánimo de explorar y por su expresividad con toques de road movie acelerada. Los poemas de Veinteañeros, a pesar de sus toques amargos, se comen la vida a cucharadas. Léase por ejemplo La Vida Manda, Hambre de Vida o Imaginary Ayahuasca Trip. 

Aun a pesar de haber compartido noches y copas con gente como Escandar Algeet (que escribió el prólogo de este libro) o Carlos Salem (que escribió el epílogo) lo que escribe Silvi no se parece en nada a lo que escriben ellos. De hecho, lo que escribe Silvi Orión no se parece a nada salvo a sí misma. Y es que Silvi y mucha gente de su generación tiene lo que se dice “un par de ovarios”. Quizás no sepan exactamente lo que quieren, pero en cambio saben perfectamente lo que no quieren.

Veinteañeros es, en definitiva, un terremoto vital distinto a todo. Recomiendo encarecidamente su lectura a Veinteañeros desde los 10 a los 90 años. 




Manuel González, nació en San Sebastián en el 71 (como es chico digo la edad), ciudad en la que residió hasta los 16 años y que le ha dejado una huella indeleble. Fue alumno del poeta y crítico Miguel Casado, que le aconsejó estudiar Filología Hispánica. 

Se nota enseguida que Manuel tiene oficio, que no empezó a escribir y, sobre todo, a leer antes de ayer. Como conocedor que su obra que soy, he de decir que está empezando a perder las maneras, pero sigue siendo un escritor de formas. Tiene un poso literario muy hondo y cada vez lo demuestra de una forma más libre y personal. 

Los poemas de Manuel son bastante francos y claros. No busca el truco fácil, huye de la pirotecnia, pero aun así logra rascar dentro de sí mismo cada vez más capas, llegando incluso al hueso. 

Una cosa que se le agradece es que por encima de esa nostalgia otoñal y dolida que nos mostraba en Diario de una Tristeza y que intermitentemente se deja entrever en Interiores, asoma una cierta ironía resabiada un poco al estilo Iribarren, pero traducida al su idiosincrasia personal, como cuando dice:

Querida musa: 
no me importa que me des la espalda. 
Es lo que más me gusta de ti. 

Y como siempre digo de los poemas de Manuel: exigen calma y dedicación. La prisa no les sienta nada bien. 



Breve ejercicio de contrapunto


* A Silvi la vida le manda y le late. A Manuel la vida le da golpes de karáte.

* Silvi ama con locura, Manuel va curando los abandonos.

* Para Silvi los sueños son verdad, para Manuel la nostalgia.

* Silvi tropezará y volverá a tropezar, Manuél tropezó, se levantó y le quedó esa herida.

* Para Silvi la carretera y la mochila, para Manuel el camino entre los árboles.

* Para Manuel el zumo de naranja y para Silvi los canutos y el tequila.

* Para Manuel Evolución, para Silvi revolución.

* Para Silvi kilómetros a la espalda, Para Manuel kilos en la espalda.

* Manuel la claridad, Silvi la vibración.

* Manuel un juguete roto, Silvi un dibujo extraterrestre.

Y eso es todo...







miércoles, 7 de octubre de 2015

Manuel González y Silvi Orión, poemarios a dúo





Sesión poética doble el viernes 9 de Octubre, a las 8 de la tarde, en la librería. Manuel González presentará Interiores y Silvi Orión Veinteañeros, recientes poemarios de ambos autores. Interiores fue el ganador del II Premio de Poesía Treciembre, publicado por Azul. Veinteañeros ha sido editado por Ediciones Amargord. Os esperamos.